
Por Raúl Jiménez
Crímenes: el autor de las dos denuncias que se reproducen a continuación es médico, actual Legislador por el Frente Cívico y ex secretario de Salud de la ciudad Capital. La gravedad de estos cargos muestra un gobierno sin un mínimo de consideración humana, sin reflejos, sin capacidad de reacción, que continúa su marcha desoyendo los reclamos de infraestructura hospitalaria, de recursos humanos y de insumos.
revelados por el Gobierno de la Provincia de Córdoba acerca del sideral crecimiento de la mortalidad materna durante el año 2009 deja al descubierto la inutilidad de la retórica ministerial. En el año 20En 200909 el número de mamás que fallecieron durante el embarazo, el parto o el puerperio duplicó la cifra de 2008 y quintuplicó las muertes de 2007. La autoridad sanitaria adjudica este aumento a un supuesto subregistro anterior y estima que por este mismo motivo las cifras del 2010 pueden ser más escandalosas todavía. Lo que el Ministro no dice es que de verificarse el supuesto subregistro la responsabilidad correría por su cuenta, ya que hace más de tres años que es él la máxima autoridad de Salud y hace diez que el gobierno de la provincia es responsabilidad de Unión por Córdoba, coalición, vale la pena recordarlo, a la que pertenece el Ministro. Que las fallas en la anotación (o en el registro) de las mujeres fallecidas sea la explicación que justifique este incremento significa que el Ministro observa detrás de estos números nada más que números. Detrás no hay desolación ni incertidumbre. Sólo de este modo se pueden entender las argumentaciones, más ligadas a un pleito estival de oficina que al estruendoso y objetivo fracaso de una política de Estado. En Córdoba mueren cinco veces más mujeres embarazadas que hace dos años. Más de la mitad de estas muertes podrían evitarse si el Estado no estuviese ausente. Estos datos resisten la frivolidad de las declaraciones de un Ministro, que por sus justificaciones parece que recién llega y por la magnitud de su autocrítica parece que nunca estuvo. De las 40 pacientes fallecidas en el 2009, 14 tuvieron relacionadas con la gripe A. El Ministerio continúa sin responder las causas de muerte de las 26 mujeres restantes ni su distribución por región geográfica. Seguramente la sombra de la muerte por el aborto provocado envuelve un número que el gobierno oculta o desconoce. O le da lo mismo. De todos modos las consecuencias se verifican en los ojos desconcertados de los familiares que resignados se encogen de hombros, sin entender, cuando el Ministro explica el drama con la magia del subregistro. Este indicador, mortalidad materna, expresa el número más grave desde hace 15 años en la Provincia de Córdoba. Y esto, además del valor estadístico, significa hogares vacíos, hermanos solos y papás peleando por la subsistencia. No existe un mal mayor. Por eso las justificaciones del gobierno no están dirigidas a quienes vivieron la agonía de un familiar cuya muerte pudo haberse evitado. Las explicaciones mediáticas sobre esta tragedia sanitaria pretenden banalizar el horror, minimizar la tragedia, hacer de la muerte de madres pobres un acontecimiento inmodificable y cotidiano. Sin embargo, a pesar de estos números el Gobernador acaba de afirmar en la apertura del 132 período legislativo que en Córdoba: "podríamos hablar de una revolución en silencio en salud”. Allá él. No hay convicción política ni deseo de transformar nada. Sólo especulación y autocomplacencia No estará de más aclarar que la mayoría de las mujeres fallecidas además de ser pobres tenían más de un hijo. Como tampoco será inútil recordar que mientras en el país este indicador mejora, en Córdoba el empeoramiento ha sido desmesurado. Como si fuera de otro pozo y en el centro de una de las crisis sanitarias más serias que ha vivido Córdoba, la máxima autoridad provincial de salud evalúa intensificar los raquíticos controles de embarazos de alto riesgo y relanzar los programas de Salud Reproductiva que la gestión a la que pertenece debió poner en marcha hace 10 años. Sin reflejos, sin capacidad de reacción el gobierno continúa su camino desoyendo los reclamos de infraestructura hospitalaria, de recursos humanos y de insumos. Sin rumbo. A la deriva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario